Halo Paramount Series. La falta de amor como leitmotiv principal


Los que me conocen saben que normalmente intento no enfrentarme a una obra o un producto de consumo con las cosas que no me gustan en mente, desarrollando esa faceta hater que todos los fans tenemos dentro y que parece que se va exagerando mientras nos hacemos más viejos como el crítico de Ratatouille. Ojo que he dicho “intento”, porque hay productos con los que me resulta más difícil conseguirlo, como con la serie de Halo de Paramount +.

Y hago esto, precisamente, porque ya identifiqué en su momento que yo era muy así y que es imposible disfrutar de casi nada en condiciones si estás preocupado en sacarle punta a las cosas por el complejito de crítico o si tu impresión de la obra está permeada por las ideas habituales de “Esto no es bueno” o aún peor “yo podría hacerlo mejor”, que también habría que ver a cualquiera de nosotros haciendo nada.

En teoría es un ejercicio fácil, te quedas en la retina con escenas que funcionan u actores que te resultan interesantes y atiendes menos a aspectos que suelen decaer más como el guión o si lo que están haciendo los personajes tiene sentido ni aunque sea de forma lejana u arbitraria. Con dicha filosofía también puede ser que se te tilde a veces de entusiasta y perra-fan, porque todo no iban a ser buenas noticias.

En cualquier caso mi visionado del segundo capítulo de la primera temporada de Halo me ha dejado lo suficientemente frío como para no poder decir nada bueno del producto y ojo que aquí vienen spoilers suaves, pero spoilers de una serie que es basura.

Si bien es verdad que se nos ha dicho de antemano que es una realidad alterna, las acciones de John 117 de desobediencia a la UNSC serían inexplicables en esa etapa en el personaje del videojuego y rompen con su desarrollo en la quinta entrega, cuando es la primera vez que se plantea que sus superiores no tienen porque tener razón.

El producto plantea una serie de acción y ciencia ficción genérica de bajo presupuesto en la que unos cineastas que son más mercenarios que profesionales del séptimo arte ejecutan con desagrado una serie en la que el poco amor y la desgana son el centro de la obra.

Otto Bathurst firma (con vergüenza espero) los dos únicos capítulos disponibles actualmente desde su silla de dirección, y es conocido por dirigir algún capitulo de Peaky Blinders, otro de Black Mirror y la adaptación de Robin Hood de 2018 en la que salían Taron Egerton y Jamie Foxx, y contra todo pronóstico parece que es un proyecto que le viene grande. La fotografía y los trabajos de cámara son dignos de una telenovela de las de por la tarde y de las mas malas, los decorados parecen de una obra escolar y casi todo el vestuario daría vergüenza de llevar para cualquier cosplayer decente, ni siquiera el estupendo traje del Jefe Maestro da el pego cuando el protagonista se pone hacer cosas que están fuera del rango de pegar tiros como levantar las manos para quitarse el casco.

Y es que esa es otra, los desarrolladores han declarado acerca de la polémica escena del casco del primer capítulo que querían hacer un personaje más humano de John y contar su historia y para eso tenían que quitarle el casco, cosa que yo entiendo que no es cierto porque 117 tiene unos momentos preciosos en la saga y llenos de humanidad y no se le ve jamás quitarse el casco. El problema de “no conseguimos que el personaje exprese nada con la cara tapada y encima queremos que se vea el actor” es un revés que ya sufrieron en la adaptación del Juez Dredd de Sylvester Stallone y que tardaron en resolver hasta la de Karl Urban. Y si bien es cierto que en el primer capítulo podría tener algo de sentido que se quite el casco para mostrarle a la cría que es humano, que puede confiar en el Spartan y que él ya ha empezado a confiar en ella dándole un blanco claro para su muerte. Pero en el segundo capítulo no tiene sentido porque John se pasea sin casco en la estación minera para que lo vean todos e incluso sin armadura (que necesita ayuda para ponerse y quitarse que nosotros sepamos) y encima la excusa del personaje es que no quiere que estropee la solería del sitio ¿ridículo? Puede ser.

Lo realmente ridículo es que en el episodio dos John va a estar más metraje sin casco que con él, quitándole sentido a la armadura Mjolnir y al motivo central de un personaje que usa el casco para dormir ¿Por qué? Pues porque Halo se la sopla a estos buenos señores. Y si se la sopla a 343 que son los consultores es posible que también debiera soplártela a ti, querido lector y fan de la saga.

Antes de que la serie saliese al aire, en el Telegram de ILT Juegos, ya se creó cierta controversia acerca de la posibilidad de que la serie saliese chunga. El gran @udamaster le bastaba un tráiler de la futura serie para saber que aquello no iba a tener por donde cogerse, y el genial @EMEEMEart abogaba por unos creadores muy fans del producto mientras yo defendía que prefería alguien que pudiese dar una visión más profesionalizada que de un fan complaciente o que buscase el manido “fan-service”. Siempre certero @Ini_LeFreak apostaba por una opción conjunta que ahora sabemos que le ha venido tan bien a los productos de Star Wars que se han estrenado en forma de series.

Creo que sigo defendiendo mi postura de profesionalidad frente a fanatismo de una obra, pero desde luego, después de ver el amor con el que se ejecuta la serie de Halo, la defendiendo con mucho menos interés. Sabiendo que es más que posible que esté equivocado y que la visión de alguien con respeto por la obra debería ser uno de los pilares, entre muchos otros por supuesto, en los que se basen el resto de adaptaciones de videojuego.

Autor: RaroSama

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